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Desde los ciclos económicos de Kondratieff, pasando por los “Business Cycles” de Schumpeter, el desarrollo económico ha estado ligado al concepto de cambio tecnológico. La irrupción de nuevas tecnologías de carácter disruptivo, han generado cambios en la sociedad y en la economía. Cuando el cambio tecnológico es de gran calado da lugar a una “revolución tecnológica”, la cual como ya apuntaba Schumpeter, modifica “la manera en la que las cosas se producen, los tipos de productos que se generan, la organización de las empresas y la manera en la que se transportan los bienes y cómo se comunica”

Estas revoluciones tecnológicas se producen cuando se dan una serie de cambios tecnológicos radicales e interrelacionados entre sí, formado una “constelación de tecnologías interdependientes, un clúster de clústeres o un sistema de sistemas” como apuntaba la científica e investigadora Carlota Pérez. Esta misma autora presenta un análisis de las cinco grandes revoluciones tecnológicas que hemos vivido hasta la época.


Normalmente, una revolución tecnológica da lugar a un cambio de paradigma tecno-económico, el cual facilita a la sociedad una serie de asunciones, reglas, técnicas, soluciones y formas de producción que permiten enfrentarse de una manera conveniente a desafíos con los medios que nos ofrece el estado del arte de ese paradigma en cuestión.

Actualmente nos encontramos dentro del paradigma al que ha dado lugar la quinta revolución tecnológica, la de las tecnologías de la información, pero la pregunta es 

¿cuál es la próxima revolución tecnológica y a qué paradigma va a dar lugar?

Hay autores que defienden que la próxima revolución tecnológica va a venir a cargo de la nanotecnología, reconociendo su gran impacto en sectores como la medicina, la información, la energía, los nuevos materiales, sistemas de producción, equipos, logística, medioambiente o seguridad. Esto puede implicar el nacimiento de un nuevo paradigma “nano tecnológico” que persiga crear un sistema industrial sostenible con soporte en la información.

Sin embargo, es necesario referirse paradigma NBIC (Nano-Bio- Info-Cogno), el cual fue acuñado por Mihail C. Roco and William Sims Bainbridge de la National Science Foundation. Cada una de estas tecnologías están teniendo un desarrollo acelerado y con una base de convergencia:

En esta línea, Rifkin, en su artículo “Digital Europe: The Rise of the Internet of Things and the Economic Transformation of the EU” defiende que se está produciendo una convergencia entre las tecnologías de internet, las energías renovables y la logística. De esta manera, se prevé que para 2030 haya más de 100 trillones de sensores conectados a las personas y al entorno natural conformando una red inteligente globalmente distribuida. En esta sociedad interconectada al internet de las cosas se generarán nuevos algoritmos que incrementarán la eficiencia, la productividad y bajarán los costes, todo ello a través del Big Data.

Internet de las cosas permitirá a los negocios convencionales y a los consumidores, producir y distribuir su propia energía renovable, aumentar la economía colaborativa, e incluso producir de forma distribuida y con costes marginales muy bajos a través de la impresión 3D.


Todo ello abre un sinfín de oportunidades y a la vez muchas amenazas para los sectores tradicionales. Lo que está claro es que las organizaciones, los modelos de negocio y las cadenas de valor en multitud de sectores económicos van a vivir una transformación sin precedentes en este nuevo paradigma. La innovación va a jugar un papel primordial en las nuevas estructuras de creación de valor, pero no las incrementales, esas difícilmente van a ser válidas, será necesario una gran corriente de innovaciones disruptivas para reinventar las organizaciones dentro de un nuevo paradigma.