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Una de las mayores sorpresas en el mundo de la tecnología fue la estrepitosa caída de Nokia del pedestal de la tecnología móvil a nivel mundial y su posterior desaparición como fabricante. Está claro que la irrupción del iPhone sacudió el mercado de los Smartphones creando un antes y un después que llevó  a la compañía finlandesa al desastre. Pero ¿qué ocurrió con el proceso innovador de Nokia? ¿Qué factores influyeron en el fracaso de la compañía?

Timo O. Vuori y Quy N. Huy han publicado un artículo titulado: “Distributed Attention and Shared Emotions in the Innovation Process: How Nokia Lost the Smartphone Battle” en el que analizan las razones por las que Nokia sucumbió en el  mercado de los Smartphones después de haber sido el líder indiscutible a nivel mundial.

Los autores analizan con datos cualitativos el periodo 2005-2010 para entender qué aconteció en la compañía finlandesa y concluyen que el estado emocional compartido tanto en los niveles de la alta dirección de la compañía como en niveles intermedios de la misma perjudicó el proceso innovador en la empresa y sus resultados.

El artículo encuentra que la alta dirección se mostró amedrentada ante la competencia externa y los accionistas, mientras que los niveles intermedios sufrieron miedo ante la presión de los grupos internos y de sus propios compañeros.

La presión que ejercían y el miedo que generaban los competidores en la alta dirección de Nokia les llevó a ejercer presión sobre los niveles intermedios sin revelar lo realmente importante que era la amenaza externa a la que se enfrentaban, a la vez que interpretaron las comunicaciones de los niveles intermedios de forma sesgada.

Por su parte, los niveles intermedios de Nokia ante el temor que les generaba esa presión interna redujeron su tendencia a compartir información negativa con la alta dirección, contribuyendo de esta manera a que la alta dirección se mostrase demasiado optimista acerca de las capacidades tecnológicas de Nokia y abandonase inversiones a largo plazo en el desarrollo innovador, derivando en una miopía organizacional de consecuencias de sobra conocidas.

El artículo cita interesantes opiniones de staff de Nokia que ejemplifica el estado emocional y actitud de la compañía. Valga de ejemplo esta cita en la página 17 del artículo “El presidente tenía la costumbre de que si alguien decía – las cosas no van muy bien --, entonces después de esto a esa persona no le esperaba nada bueno. El presidente tenía un estilo peculiar para que todo el mundo le dijese que las cosas iban muy bien

De la misma manera, los autores ofrecen una cita sobre la actitud hacia la competencia, así entrecomillan “Nuestra visión sobre el uso de los productos de nuestros competidores del 2005 al 2008 estuvo completamente distorsionada. La gente no sabía como de bueno era Android o el iPhone…Un pequeño grupo de gente lo sabía, pero no era conocido por toda la compañía lo buenos que eran los productos de la competencia. El grupo de personas que realmente conocían -el dolor- era demasiado pequeño”.

El miedo que los autores relatan en el artículo queda plasmado en la siguiente afirmación: “No podía decir públicamente que Symbian no era bueno y que teníamos que reemplazarlo con MeeGo tan pronto como fuera posible, porque tenía miedo de los efectos negativos en las ventas de Symbian. Nuestra organización tenía que tener fe en nuestro sistema. Tienes que creer en el arma que empuñas, porque no hay nada más. Lleva años hacer un sistema operativo nuevo. Es la razón por la que tuvimos que mantener Symbian


Os animo a que leáis el artículo y podáis descubrir como una visión desenfocada, la falta de comunicación y el miedo influye en la innovación de las organizaciones, en este caso de Nokia. Espero vuestros comentarios.