Fuente: consumocolaborativo.com
Parece que la economía colaborativa está en auge. Según los datos que maneja el MIT en 2014, la economía colaborativa tiene un potencial de desarrollo de 110.000 millones de dólares a nivel mundial. Teniendo en cuenta de que hoy mueve cerca de 26.000 millones de dólares, el margen de crecimiento es sustancial. En este sentido, la revista FORBES también apuntaba una estimación de crecimiento para la economía colaborativa de un 25% para el 2015. En España, la empresa Avancar, a través del estudio de “Tendencias del consumocolaborativo en España” estima que el desarrollo de este tipo de iniciativas podrían ahorrar hasta 27.000 millones de euros. Según otro estudio de Nielsen, cerca de un 55% de los españoles están interesados en la economía colaborativa. 

Brian Chesky, fundador y CEO de Airbnb, ofrece un ilustrativo ejemplo para explicar el porqué de la economía colaborativa, según Chesky, en Estados Unidos hay cerca de 80 millones de taladros domésticos, con un uso medio de unos 13 minutos a lo largo de su vida útil. 

La pregunta es, ¿es necesario que tengamos un taladro en propiedad o nos resultaría más rentable pagar por su uso cuando fuese necesario? El mismo razonamiento lo podemos hacer en el ámbito de la movilidad, ya que un coche está más del 95% del tiempo estacionado y sólo en España existen cerca de 30 millones de vehículos, de los cuales se estima que 5 millones apenas salen del garaje. Parece que todas estas cifras no tienen mucha lógica desde el punto de vista de la eficiencia económica y el respeto al medioambiente.

¿Qué es la economía colaborativa?

Pero ¿qué entendemos por economía colaborativa? Podemos decir que se trata de un movimiento económico y social que promueve el intercambio y el uso de bienes y servicios a cambio de compartir gastos. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en España, dice que es un nuevo modelo económico que se basa en el "intercambio entre particulares de bienes y servicios que permanecían ociosos o infrautilizados a cambio de una compensación pactada entre las partes". Rachel Bostman, autora de "What's Mine Is Yours: How Collaborative Consumption is Changing the Way We Live", dice que la economía colaborativa se resume en el axioma de que 

"lo que es mío es tuyo, 
a cambio de una pequeña contraprestación"

En el dossider “Economía en colaboración”de Economistas sin Fronteras, Carmen Valor de la UPC apunta “se llama economía en colaboración a un nuevo modelo de intercambio económico que se basa en tres principios fundamentales: interacción entre productor y consumidor, que mantienen un diálogo continuo, conexión entre pares, gracias a las tecno- logías, especialmente digitales, y la colaboración”

Algunos ejemplos interesantes

En el informe anterior, Juliet Schor del Boston College señala que hay cuatro grandes tipos de iniciativas dentro del consumo conectado: recirculación de bienes, intercambio de bienes, optimización del uso de activos y construcción de conexiones sociales. La autora señala ejemplos en cada uno de los ámbitos, por ejemplo, Ebay o Craig´s List como sistema de recirculación de bienes usados que posteriormente se han asentado como sólidos negocios comerciales; la optimización de activos tiene uno de sus servicios pioneros en Zipcar e incluye iniciativas como el couchsurfing, landsharing o coworking, todas ellas con la idea de dar uso a activos que están siendo infrautilizados; el intercambio de bienes y servicios tiene un buen ejemplo en las iniciativas de los bancos de tiempo, pero tal vez las más conocidas son los servicios para compartir trayectos de transporte (carpooling) como es el caso de BlablaCar y la demonizada Uber; por último para facilitar las relaciones entre individuos eliminando intermediarios nos encontramos con iniciativas Skillshare, Prosper o las iniciativas de crowdfunding.

Si quieres investigar en detalle qué iniciativas existen, podemos visitar el directorio de proyectos de CC (Consumo colaborativo) donde podemos encontrar un detallado listado de proyectos organizado por distintas áreas, desde el carsharing, el intercambio de casas o el coworking. De la misma manera, en Sharing España puedes acceder a un listado de empresas que componen esta asociación y que se constituyen en buenos ejemplos de la economía colaborativa.

¿En qué se basan todas estas iniciativas?

Todas estas inicitivas se asientan en una serie de tendencias que las potencian y facilitan. Según Celine Herweijer de PWC, la economía colaborativa es el resultado de la colisión de diferentes macro-tendencias, principalmente la irrupción de determinadas tecnologías y la escasez de recursos. Por una parte las plataformas tecnológicas online de compra y venta de bienes y servicios, también accesibles desde smartphones e integradas con la geolocalización que hacen posibles servicios basados en la cercanía o la distancia de acceso. En otro sentido se basa en el hecho de la escasez de recursos, teniendo en cuenta de que nos movemos hacia una población de 9.000 millones de personas en 2050 y que hay que hacer accesible  a toda la población de determinados productos y servicios.
En la siguiente infografía facilitada por PWC se pueden ver algunas cifras significativas sobre la economía colaborativa.



¿Por qué la economía colaborativa es incómoda para muchos?

Todos recordamos los problemas y los enfrentamientos que han surgido a raíz de servicios como Uber debido a la falta de respeto de la legalidad y a la competencia desleal de este tipo de servicios frente a los sectores tradicionales como es el taxi. Pero esto también está ocurriendo con otros servicios colaborativos como Airbnb o Homeaway que permiten el alquiler de habitaciones en cualquier parte del mundo y que es una alternativa al sector hotelero, el cual la mira con recelo y reclama contra sus prácticas en contra de la competencia.
De cualquier manera es necesario que se afronte el marco regulatorio de estos nuevos servicios para que puedan competir en igualdad de condiciones (seguridad para los consumidores, pago de impuestos, …) con los operadores ya existentes, ya que normalmente las regulaciones que existen están basadas en modelos de negocios caducos y no contemplan las nuevas formas de creación de valor dentro de la economía colaborativa.
Ahora bien, en el fondo de todo esto descansa la irrupción de nuevos modelos de negocio que han dinamitado los modelos económicos existentes, aportando nuevas formas de crear y compartir valor. Estos nuevos modelos de negocio son disruptivos para las empresas ya establecidas en el mercado ya que modifican las estructuras de costes del negocio, las formas de creación de valor, las capacidades necesarias para operar en él y los valores que inspiran los servicios. Difícilmente una empresa anclada en los modelos anteriores podrá transitar hacia los nuevos modelos de la economía colaborativa, ya que le saca completamente de su zona de confort y vuelve obsoletas sus ventajas competitivas.