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Hoy os propongo que analicemos cómo influye el lenguaje y nuestras conversaciones en nuestro cambio personal y en el de las organizaciones.

Tenemos que ser conscientes que el lenguaje genera un ser diferente o una organización diferente, es decir, depende de qué digamos y cómo lo digamos eso va a influir en la forma en la que afrontamos las cosas ¿Hasta qué punto es esto así? Bueno, lo primero que tenemos que hacer es tomar conciencia del poder que tiene las cosas que decimos. Pensemos en un individuo o una organización que habitualmente utiliza un lenguaje victimista y por lo tanto que busca la culpa como elemento de justificación, podríamos oír frases como “es que no podemos hacer otra cosa con la situación que se está viviendo” o “ la gente no se implica y así no se puede ir a ninguna parte”, este tipo de lenguaje victimista frena la innovación y el cambio, de hecho nos justifica (o al menos trata de hacerlo) el hecho de que no emprendamos actuaciones diferentes. Con este lenguaje no salimos de nuestra zona de confort en la que estamos instalados y desde ahí tratamos de hacernos fuertes en nuestros argumentos.

Es muy común oír también aseveraciones tales como “ que me van a decir a mi estos que yo no sepa” o “sobre mi empresa o sobre mí se yo más que nadie” ¿Qué tienen en común estas dos sentencias, pues que están negando la declaración de mayor impacto para la innovación en una organización o en un individuo, esta es el “No sé”. A través del “No sé” nos abrimos al aprendizaje y por tanto al cambio y a la innovación, ya que podemos hacernos conscientes de que queremos aprender algo. Piensa en el poder que te da el no saber si estás dispuesto a aprender. Sin embargo, cuando pensamos que lo sabemos todo nos cerramos a la innovación y al aprendizaje.

El lenguaje se puede usar como herramienta para la innovación, grandes líderes innovadores ya lo hicieron cuando emitieron declaraciones que cambiaron la percepción de la situación y abrieron un mundo total de posibilidades. Así, Henry Ford cuando dijo “fabricaré un coche para todo el mundo” lanzó un mensaje que se convirtió en la visión de su compañía  o Steve Jobs que  también creo un mundo nuevo cuando el lema de su compañía se convirtió en “Piensa diferente”, imagínate lo que hubiese sido si el primero hubiese dicho “el coche será un bien de lujo accesible para unos pocos” o el segundo “piensa como todo el mundo”

Para poner un poco de estructura en el discurso que estamos haciendo, quiero que exploremos una lista declaraciones que según mi opinión más favorecen la innovación:

Ignorancia- Como ya comenté anteriormente, facilita el aprendizaje y se trata de una declaración crítica para la innovación ya que a partir de ella comienza la transformación. Si no hay una declaración de ignorancia (esto ya sé que es bastante fuerte) no puede haber tránsito a la innovación y al aprendizaje. El problema de todo esto es que nos pagan por saber y en las organizaciones está mal visto decir que no sabemos. Así la cultura corporativa debe ver como normal el aprendizaje y por lo tanto la asunción de que hay cosas que la organización o los individuos no saben. Este enfoque lo aplican con éxito las empresas que trabajan con la innovación abierta, de hecho, su enfoque es reconocer que existe mucho talento fuera de las fronteras de la organización, por lo tanto muchos que saben o que saben más frente a nosotros que no sabemos, o no sabemos todo o sabemos menos ¿Interesante verdad?

Satisfacción- Mejora la productividad y el desempeño del empleado que lo recibe y crea un espacio basado en una cultura innovadora y emprendedora. A través del lenguaje podemos comunicar nuestro acuerdo con las actuaciones de nuestros colaboradores, esto significa que estamos dando un feed-back valioso y apostando por la dirección que se ha emprendido. Si después de un esfuerzo, y en la innovación siempre lo hay, no se produce un reconocimiento del tipo que sea, estamos abonando la desmotivación y la falta de sentido de utilidad. Como dice un famoso proverbio alemán “la petición es cálida, el agradecimiento es frío”, no caigamos en este dicho y acompañemos la innovación con la acalidez de nuestros agradecimientos y valoraciones.

Error- Si el error no es justificación crea un espacio y oportunidades de aprendizaje. Como decía Maurice Maeterlinck “Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que aún no conocía”. Es importante que las declaraciones de error se vean en la organización o en el individuo como una apertura al aprendizaje en vez de como una forma de culpabilizar a quien ha cometido el error. Si hay búsqueda de culpables, las personas no querrán compartir sus errores, ya que serán penalizados y por tanto nos estaremos cerrando al aprendizaje. Creo que es una de las partes más difíciles, el saber reconocer el error y asumirlo dentro del proceso de aprendizaje, pero ahí está el reto, las organizaciones que no reconocen que se equivocan o son perfectas o mienten y yo me quedo más bien con lo segundo.

Misión o propósito- Aumenta el compromiso y la cultura compartida y tiene impacto en el equipo de trabajo. Cuando Larry Page declaró que lo que pretendían en Google era crear el motor de búsqueda perfecto, es decir, algo que “entienda exactamente lo que tú quieres decir y que te devuelva exactamente lo que quieres” estaba marcando claramente la dirección de la compañía.

Sin embargo, el lenguaje es una herramienta importante no solo para generar declaraciones, sino como medio para comunicarnos a través de las conversaciones, y os pregunto ¿creéis que hay conversaciones que son capaces de generar y potenciar la innovación? Espero vuestros comentarios y mientras tanto iré preparando el próximo post.