Son numerosos los estudios que analizan las patentes como una forma de medir la innovación por parte de empresas. Se supone que las patentes son el resultado lógico del proceso de investigación, es decir, los nuevos conocimientos generados a través de los procesos de investigación aplicada, son protegidos a través de las patentes, pensando en que estos derechos serán utilizados para potenciar el desarrollo innovador por parte de aquellas empresas y organizaciones que los poseen.

Sin embargo, esto no siempre es así, y a veces las patentes se utilizan como arma arrojadiza entre competidores, de tal manera que en vez de potenciar la innovación se logra justo el efecto contrario, es decir, el estancamiento del desarrollo tecnológico y por ende de la innovación en el mercado.

Este es el caso de la guerra de las patentes declarada entre Apple y Samsung. En la actualidad las dos compañías tienen abiertos hasta 22 demandas relacionadas con el uso irregular de patentes. Lo curioso de todo esto, es que ambas compañías mantienen (o mantenían) una estrecha relación comercial, donde Samsung era el proveedor principal de procesadores y memorias para Apple, sin embargo a raíz de la guerra entre ambas compañías, Apple ha decidido prescindir de Samsung como proveedor preferente, sustituyendo a esta por otras compañías como Toshiba, Elpida Memory o TSMC. Sin embargo, esto lejos de favorecer la innovación, la perjudica sustancialmente, ya que por ejemplo TSMC cuenta con menor capacidad tecnológica y de producción que Samsung, lo que repercutirá en los productos de la compañía de la manzana.

Apple ha asestado varios golpes mediante su estrategia defensiva a través de su cartera de patentes, de hecho Apple ya ha conseguido la paralización de la venta del Tablet de Samsung, uno de los pocos rivales serios del iPad, en mercados como Alemania o Australia. Pero esta estrategia puede ser peligrosa para Apple ya que Samsung contraataca con demandas en países como Francia o Australia por violación de patentes 3G y 4G, lo que puede perjudicar el lanzamiento de productos como el iPhone 5. Apple responde a estas iniciativas con más compras defensivas de patentes, como la de Interdigital, la cual posee una cartera de más de 8.800 patentes. ¡Vaya lío!

Lo más llamativo es que Apple está centrando sus demandas en aspectos de diseño de sus dispositivos, entendiendo que este es un factor diferencial de sus productos y que Samsung ha clonado el diseño de los mismos. (Ver parecidos razonables). Esta estrategia va a obligar a Samsung a diferenciar sus productos de los de Apple.

Para entender la preocupación de Apple y su estrategia de actuación, no hay nada más que ver los datos de ventas del Galaxy II de Samsung, que según la consultora IDG alcanzó 10.000.000 de unidades vendidas desde su lanzamiento, amenazando a uno de los iconos de Apple, el i-Phone. Me imagino que las continuas demandas y la guerra abierta entre ambas compañías Apple lograrán frenar la amenaza a su iPad, pero también es cierto que esta situación frena la innovación en el sector y perjudica últimamente a los consumidores.