La economía basada en el conocimiento no se refiere solamente al hecho cierto del uso de las TIC en los diferentes sectores económicos, sino a que el conocimiento haya tomado una importancia creciente como factor productivo en todas las actividades económicas. Este hecho ha sido el que ha provocado que nos refiramos a la sociedad actual como sociedad desconocimiento.

Ya en 1996 la OCDE defiende que la sociedad del conocimiento proviene de la total asunción del papel del conocimiento y la tecnología en el crecimiento económico.

También en el ámbito europeo, y como consecuencia de los resultados derivados de  la estrategia de Lisboa, la cual perseguía  convertir a Europa en “la economía basada en el conocimiento más dinámica y competitiva a nivel mundial”, se viene trabajando en potenciar la sociedad del conocimiento, lo cual se materializa en el denominado “triángulo del conocimiento”.  




El referido triángulo del conocimiento se basa en la consideración de la educación, la investigación y la innovación como fuentes de competitividad de nuestras economías, presuponiendo que un capital humano con unas altas tasas educativas va a influir positivamente en la generación de nuevo conocimiento a través de la investigación, y que este conocimiento va a alcanzar el mercado gracias la política innovadora tanto a nivel empresarial como de la sociedad en su conjunto.

Aunque hemos visto que diferentes autores e instituciones se han referido de una o de otra manera a este concepto, la denominación de “sociedad del conocimiento” fue acuñada por Peter Drucker en 1969 en su obra La era de la discontinuidad. Incluso previamente este autor fue el primero en hablar de los trabajadores del conocimiento (knowledge workers), ya que se refiere a  este término en 1959 en su libro, Landmarks of Tomorrow.

Drucker ha realizado multitud de previsiones de cómo se desarrollaría la sociedad del conocimiento, por ejemplo sobre la decadencia de los trabajadores industriales (blue collar workers) y el desarrollo de una nueva estratificación social en la que los trabajadores del conocimiento ganarían importancia.

En su interesante articulo The Age of Social Transformation (1994), Drucker hace referencia a la eclosión y posterior caída de los trabajadores industriales, haciendo notar que en los años 50, punto culminante del desarrollismo industrial en Estados Unidos, los blue collar workers llegaron a representar dos quintos de los ocupados en ese país, para caer a principios de los 90 a un quinto de los ocupados. Drucker se aventura a afirmar en este artículo que en los países desarrollados este tipo de trabajadores no representaría más de un 8% de la mano de obra antes del 2010.

Sea como fuere, nos encontramos ante un modelo económico que utiliza el conocimiento como el factor de producción más importante. Frente a los modelos anteriores, donde la tierra, el capital o el propio trabajo físico se habían erigido en los factores críticos del sistema. Sirva el siguiente gráfico como ilustración de la utilización de los distintos factores en cada una de los sistemas.




Como podemos observar, la sociedad del conocimiento se caracteriza por un uso muy limitado de los factores tierra y trabajo físico y un uso crítico del factor conocimiento dentro del sistema económico.
Puede llamar la atención que el peso que se le atribuye al factor capital en el modelo de la sociedad del conocimiento sea incluso menor al que tradicionalmente se le ha asignado en las sociedades industriales, pero este hecho tiene su explicación.

Tenemos que pensar que las ganancias de productividad en las sociedades industriales han sido debidas principalmente a la incorporación de bienes de equipo que han logrado hacer más eficiente el trabajo de las personas que participan en el proceso. Así, el factor capital ha ido arrinconado al humano en cuanto a la necesidad que el proceso de producción tenía de este. La incorporación de una nueva maquinaria ha ido sustituyendo factor trabajo por factor capital y ha tomado como rehén a la productividad.

Sin embargo, en las actividades productivas basadas en el conocimiento, el capital se supedita al intelecto. Pensemos, como apuntaba Drucker (1994) en grandes y complejos equipamientos médicos, salas de operación, escáneres, software, etc. (capital) que de nada servirían si no tenemos un neurocirujano con la experiencia y la educación necesaria (conocimiento) para afrontar la operación. Por lo tanto, en el nuevo modelo el conocimiento supera claramente al capital como factor y lo coloca en una posición dependiente del mismo, haciendo que la valoración de su importancia como factor sea inferior al que se le atribuía en las sociedades industriales.

Pero pensemos en este nuevo factor; el conocimiento, y en las características que le hacen diferente del resto de los factores hasta el punto de dominar el desarrollo de la propia sociedad.
En primer lugar tenemos que hacer notar que el conocimiento es el único factor que es inagotable, es decir, no se consume con su uso, sino más bien se consigue una retroalimentación del conocimiento invertido.

El investigador que mediante el uso de su saber realiza un nuevo descubrimiento, no agota su conocimiento en esta aplicación, sino que genera nuevos conocimientos que pasan a formar parte de su saber. De la misma manera, el ingeniero que se enfrenta a la resolución de un problema técnico complejo, no agota en esta aplicación su conocimiento sobre la materia, sino que a través de la aplicación efectiva del mismo, aumenta su experiencia y sus conocimientos tácitos sobre ese campo.

A la vista de lo anterior, la inversión en conocimiento, como nuevo capital del sistema económico y social, se vislumbra como la más rentable jamás realizada, ya que mientras las máquinas tienen una vida útil limitada, el conocimiento puede ser utilizado por los individuos a lo largo de toda su vida, transferido y utilizado en la generación de nuevo conocimiento que retroalimente el propio proceso.
En segundo lugar reseñamos la facilidad de apropiabilidad de este recurso por parte de terceros. Mientras los factores clásicos eran difícilmente apropiables por parte de otros colectivos, ya que ni la propiedad de la tierra ni la del capital se separaron, al menos fácilmente, ni de los grupos terratenientes ni burgueses, el conocimiento como recurso siempre estuvo expuesto a esta eventualidad.

Por último, el conocimiento es el único factor que se utiliza como input y output al mismo tiempo, ya que en la sociedad del conocimiento, el producto principal del proceso de producción es el propio conocimiento.

Espero que os haya parecido interesante y prometo volver pronto, pronto con un nuevo post