La innovación genera cada vez más y más términos y agrupamos un conjunto de actividades innovadoras bajo una etiqueta que trata de definir el trabajo desarrollado en una determinada línea. Este es el caso de la eco-innovación, el cual engloba las iniciativas de innovación que se dan en la gestión de procesos (incluyendo la I+D medioambiental y la gestión de residuos y el reciclaje) y recursos medioambientales (incluyendo el abastecimiento de agua, reciclaje de materiales, producción de energías renovables, protección de la naturaleza y eco-construcción)

Este sector es cada vez más relevante a nivel europeo, no solo en las denominadas eco-industrias, sino en todos los sectores económicos. Según la Comisión Europea, este sector genera un volumen de negocio que se estima en torno a los 227 000 millones de euros, lo que representa un 2,2 % del producto interior bruto de la Unión Europea, superior al del espacio aéreo europeo o al de las industrias farmacéuticas, y emplea a 3,4 millones de personas directamente. En esta línea, la Comisión adoptó en Julio de 2008 un Plan de Acción de Política Industrial para un consumo y producción sostenible.

Para la Comisión Europea la eco-innovación comprende la modificación de los patrones de producción y consumo y el desarrollo de tecnologías, productos y servicios para reducir nuestro impacto sobre el medio ambiente. Como apunta el Profesor Javier Carrillo de la IE Business School y autor del libro “Eco-Innovation: When sustainability and Competitiveness Shake Hands”: “La eco-innovación considera el impacto que las actividades económicas tienen en nuestro medio ambiente y explora nuevas vías de un desarrollo más sostenible”.

La Comisión defiende en su iniciativa Eco-innovation, que empresa e innovación deben unirse para crear soluciones sostenibles que hagan un mejor uso de recursos escasos y reduzcan las repercusiones negativas de nuestra economía sobre el medio ambiente. No obstante apunta la Comisión Europea, no es sólo el medio ambiente el que se puede beneficiar de la eco-innovación, ya que el mercado mundial de productos y servicios medioambientales crece cada año. Por lo tanto, desde el punto de vista empresarial, también es un gran momento para que Europa aumente su inversión en este sector relativamente nuevo.

Según la Comisión Europea, dentro de la estrategia de eco-innovación por parte de la empresa y la sociedad se pueden incluir las siguientes prioridades:

  • Reciclado: como proyectos orientados a mejorar los procesos de clasificación de los residuos; a reforzar la competitividad de las industrias de reciclado, y a desarrollar nuevas soluciones de reciclado y productos innovadores que utilicen materiales reciclados.
  • Edificios y construcción: proyectos que cubran productos innovadores para el sector de la construcción; la producción de materiales de construcción sostenibles; un mejor aprovechamiento de materiales reciclados y recursos renovables para la construcción, y nuevas tecnologías para el tratamiento y el ahorro de agua.
  • El sector de la alimentación y las bebidas: proyectos que incluyan temas como el desarrollo de procesos de producción y envasado más limpios; diseño de procesos más eficientes para la gestión del agua e innovaciones para abordar la reducción de residuos, su reciclado y su recuperación, junto con métodos que mejoren el uso eficiente de recursos. Recientemente se le ha dado prioridad a sectores que generan considerables impactos medioambientales, como las industrias cárnica y láctea.
  • Empresas y compras verdes: proyectos que garanticen que las empresas tengan en cuenta criterios medioambientales a la hora de realizar sus compras y hagan un uso eficiente de recursos: ayudas a los negocios a realizar una producción y unos procesos mas ecológicos y la integración generalizada técnicas de eco-innovación en las cadenas de suministro.