En el post de hoy vamos a tratar un tema que es vital para el futuro del país y no es otro que la capacidad de emprender e innovar.

Cuando iniciamos la andadura de este blog hablamos del problema de la  “innoflación”, con este término nos referíamos a la permanente referencia a la innovación en todos los ámbitos de la vida, desde el económico hasta el social. Pero es precisamente cuando hablamos de economía cuando el término se convierte en un mantra que además se asocia de forma inequívoca al crecimiento económico y a la generación de empleo.

Dicho todo lo anterior, bien cierto es que la salida de la crisis será más factible si centramos nuestros esfuerzos en la investigación y el desarrollo y además todo ello llega al mercado, produciéndose la tan esperada innovación, pero de esto no debe deducirse que la creación de empleo sea un efecto inmediato.

El primer peligro al que nos enfrentamos es que nuestra investigación no llegue al mercado. Aunque España ocupe el noveno puesto en el ranking de países por número de publicaciones científicas (SCImago Journal & Country Rank), si estos hallazgos o descubrimientos científicos no se hacen tangibles en invenciones que puedan ser aplicadas a la generación de nuevos productos o servicios o a la mejora de procesos empresariales,   estas nunca se van a materializar en la generación de riqueza y empleo. Hablando claro, que hagamos muchos artículos no significa que alguien se los lea y mucho menos que estos generen avances que finalmente se sustancien en innovaciones.

Otro aspecto a tener en cuenta  es dónde se genera el nuevo empleo. Es habitual escuchar que el empleo lo generan las pequeñas empresas, las cuales representan la mayoría del tejido empresarial del país. Sin embargo, este dato no es cierto del todo, ya que el empleo se suele generar más por las nuevas empresas, que por las empresas ya establecidas (ver Kauffman Report). Así que, al final aparece la variable que nos faltaba y esta no es otra que  el emprendimiento, ya que si no hay iniciativas empresariales que recojan los avances científicos y tecnológicos que transformen este conocimiento en  ideas de nuevas empresas, entonces no vamos a ser capaces de cerrar el círculo para la generación de riqueza y empleo en la sociedad.

Estamos necesitados de personas ávidas de cosas nuevas, con pasión por crear, por innovar, por poner en marcha sus ideas, que pongan en entredicho el estado actual de las cosas una y otra vez, que sean inconformistas, que no tengan miedo al riesgo pero que no sean temerarios, que tengan ilusión por lo que hacen y transmitan esa sensación a la sociedad y al mundo y a esto vamos y lo llamamos “emprendedores”. Drucker en su obra Innovation and entrepreneurship lo sintetizó magistralmente en la locución latina “Rerum novarum cupidos”.

Para que lo anterior surja o por lo menos para que aquellas “rara avis” que aún perduran tras la crisis no emigren en busca de ecosistemas más propicios, por ejemplo a Alemania, nuestra sociedad debe ser consciente de la importancia de los emprendedores, valorar su dedicación, recompensar su esfuerzo y facilitar su labor. Se me ocurrirían mil formas de que esto fuese así, pero esto se lo dejo a nuestros lectores, a sus comentarios y al debate.