La economía española no está, ni mucho menos, en su mejor momento y por las cifras que conocemos todos los días parece que dista mucho de estarlo.  Hoy mismo hemos recibido la noticia de que el paro en España ha llegado al 20,3% de la población activa y lo que es peor, el paro juvenil está en tasas superiores al 40%. Pero se ha producido una noticia que me ha llamado poderosamente la atención y es que Alemania va a ofrecer empleos altamente cualificados a nuestros titulados con el objetivo de cubrir plazas de ingenieros que la economía alemana necesita para seguir creciendo. Esto quiere decir que nuestra economía no es capaz de generar empleo de valor y que estaremos en riesgo de perder capital humano altamente cualificado. Pero ¿Por qué está ocurriendo esto? ¿Por qué no somos capaces de generar iniciativas económicas de valor?

Tal vez las preguntas anteriores se puedan explicar por el nivel de competitividad de nuestra economía. De hecho, en el último informe del Global Competitiveness Report del World Economic Forum, la economía alemana se sitúa en el 5º puesto a nivel mundial, justo por detrás de EE.UU mientras que la economía española lo hace en el puesto 42, justo detrás de Puerto Rico y antecediendo a Barbados.


El informe analiza la competitividad sobre la base de factores como las instituciones, las infraestructuras, el entorno macroeconómico, salud y educación básica, educación superior y formación continua, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado de trabajo, desarrollo del mercado financiero, disponibilidad tecnológica e innovación. Si comparamos a España con las economías orientadas a la innovación (ver gráfico): podemos observar cómo los gaps más importantes se producen en nuestras instituciones, en la eficiencia de nuestros mercados de bienes y laboral y financiero, en la disponibilidad tecnológica y en nuestra capacidad de innovación. Más en concreto, y siempre según el citado informe, los factores más problemáticos y que están lastrando nuestra competitividad son el acceso a la financiación, la regulación laboral, la ineficiencia de la burocracia administrativa y una capacitación inadecuada, etc.
De esta manera, cuando escuchamos que España debe convertirse en una economía del conocimiento e innovadora, todos estamos de acuerdo que es necesario mejorar nuestra capacidad de innovación, la calidad de las instituciones dedicadas a la investigación, el gasto empresarial en I+D, la colaboración universidad empresa, el gasto del Estado en productos de tecnología avanzada, el aumento del número de científicos e ingenieros y la promoción de las patentes y la protección del conocimiento. Sin embargo, permitánme que llame su atención sobre el hecho de que si no somos capaces previamente de allanar el camino hacia la innovación, solucionando las lacras que hemos identificado y que nos lastran, nunca vamos a ser capaces de comenzar a transitar por el camino hacia una sociedad y economía innovadoras.

Más que en ningún otro post, os pido vuestra opinión y debate.