La identificación de los requerimientos y necesidades de los clientes es una de las fuentes principales de la innovación tecnológica dentro del nuevo paradigma tecno-económico. Vamos a olvidarnos de la famosa cita de Henry Ford en la que decía “Si hubiese preguntado a mis clientes acerca de lo que querían, me hubiesen dicho que un caballo más rápido
Por lo tanto, asumimos que para la empresa innovadora es fundamental conocer a sus clientes, detectar el cambio de gustos, preferencias y nuevas demandas y estar vigilante a los cambios fundamentales  que se puedan producir en su sector de actividad  y en las tendencias tecnológicas.
Los gustos y preferencias de los consumidores se reorientan día tras día, influenciados por los cambios sociales, demográficos, tecnológicos, económicos o políticos. Si la empresa no está al día de cuales son esas tendencias, de cómo se están modificando continuamente los gustos de los consumidores, difícilmente podrá responder con una proposición de valor.

La sociedad occidental y la española en particular están cambiando. Desde el punto de vista demográfico asistimos a un envejecimiento de la población. Por otra parte, la población femenina se ha incorporado masivamente al mercado de trabajo y la natalidad ha descendido hasta convertir a España en uno de los países con menor tasa a nivel mundial. El hogar prototípico ha cambiado radicalmente al igual que los usos y costumbres de la población.

Las empresas innovadoras han respondido a estos cambios con multitud de nuevos productos y servicios, nuevas formas organizativas y nuevas estrategias de marketing.

En la actualidad hay algo más de 7,5 millones de personas mayores de 65 años en España. Este colectivo cuenta en un 90% con vivienda en propiedad, más de un 60% utiliza habitualmente el teléfono móvil y representan el 55% del gasto farmacéutico en nuestro país. Este grupo, cada vez más numeroso de la población, demanda servicios y productos más especializados. Cada vez son más numerosos los ejemplos de productos específicos para personas mayores, como terminales móviles, mobiliario del hogar adaptado, viajes o atención domiciliaria. Especialmente interesante son los innovadores productos para mayores basados en la tecnología, como la tele-asistencia.
Otro grupo emergente son los singles  (solteros, viudos o divorciados), colectivo en el que las empresas innovadoras han encontrado un gran filón. Se calcula que llegarán a representar el 25% de los hogares en 2011. Grupo con alto poder adquisitivo, son el objetivo de marcas como Nestlé, que ha lanzado al mercado productos como botes de tomate de 100 ml o alimentos preparados de una sola ración. Otras empresas, como Lauki, han lanzado al mercado un envase de leche de medio litro que tiene en cuenta las nuevas tendencias en el consumo de este producto.
Mención aparte merece el hecho del aumento de la inmigración el cual ha transformado la sociedad española en los últimos años. Actualmente, más del 11 % de la población es inmigrante y eso ha atraído el interés de las empresas por este colectivo.  La gran distribución se ha dado cuenta de este hecho y nutre sus lineales con productos oriundos de los países de origen como la leche laban, carne, yuca o plátano macho.

Muchas empresas han aprovechado la oportunidad para innovar y ofrecer al mercado productos adaptados a las nuevas necesidades. Por ejemplo, Láctea Antequerana (La Vega) se ha convertido en el mayor productor de leche laban, la cual es muy apreciada por el colectivo árabe. Interesante también son las innovaciones introducidas por empresas cárnicas, incorporando el certificado Halal para sus productos.
Hay empresas, como Fridocan, que basa su estrategia de negocio en importar marcas líderes en cada país, para consumidores turistas, residentes extranjeros o inmigrantes. Existen ejemplos en otras empresas, como Carrefour, que lanzó en el 2006 una Web específica para inmigrantes o Campofrío, la cual ofreció la línea de productos “sabores de mi tierra”  que incluye productos como son las salchichas rancheras, el salchichón cervecero de Colombia, el salam de vara y los cabanos de Rumanía. 
Siempre hay un sitio para la innovación ¿No creen?

(Info Fotografía)